M A R G A R I T A

un mundo de sensaciones

A otra cosa

Cumplí 26 años y la sensación de que por algo estoy acá, crece día a día. Encontré una profe de canto que me está ayudando con cosas que hay que destrabar y desandar. Encontré a Diana, una amiga que resultó verdadera, que me llenó de regalos, de consejos, de energías y me abrió un universo nuevo de espiritualidad. Que por ahora no entiendo casi nada pero me encanta escucharla hablarme sobre qué soy en el calendario Maya, cuáles son las fuerzas que me guían desde el año en qué nací, cuáles son las señales a las que tengo que estar atenta este nuevo año de vida y cuales son los obstáculos a superar. Por otro lado, después de estar tres semanas en un lugar conocí personas muy buenas, que hicieron de mi cumpleaños una fiesta. Idir y Toni, los franceses, me ayudaron a hacer las tortas, se encargaron de llevar y traer a los invitados en su auto, me compraron Fernet y me regalaron un collar que yo había visto en la feria, el “Nene” me trajo dos dulces caseros que me estoy bajando a cucharadas, vino Manu (otro francés que vive acá) con su familia, de sorpresa invitaron a Enzo y a su hermano, que tocan y cantan folklore así que hicimos peña y para terminar Lucia, la cocinera, pidió cumbia en el restaurante, armó el baile y terminó bailando arriba de las sillas.


Nada mejor en la semana cuando los problemas de la convivencia comenzaron a aparecer, las imágenes que yo construí de algunas personas no son en realidad lo que yo creía, y hay cosas del día a día que no sé cómo sortear sin confrontar. Aprendí que no todo es lo que parece y me fui del camping.

Empecé a buscar lugar dónde ir, averigüé en una comunidad hippie, al lado de una casa de una señora que tiene 18 perros, en hostels. Diana me invitó a quedarme con ella y sus tres hijas así que vine por unos días... y me quedé.


Sonamos Latinoamérica


No se cómo explicar todo lo que pasó en tres días, que para mi fueron como una semana. Este es un festival que nació en Santa Fe a cargo del charanguista Poli Gomitolo. Y fue adoptado por Miky y Nathalie en San Marcos como nueva sede desde el año pasado. Hace varios meses que lo están organizando y justo yo caí por acá para estas fechas. Trabajé mucho en la cocina, entre otras cosas hicimos unas 150 docenas de empanadas y todos los días había que cocinar para más de veinte músicos. Por supuesto que tenía su recompensa, tan increíble como estar cerrando empanadas cantando junto a los músicos de Juan Iñaki o el pianista de Vero Condomi para terminar de cocinar cantando tangos a dúo con Daniel Simmons.


Empezó el miércoles a la noche cuando llegaron los venezolanos de Guasak-4, eran cinco muchachos, tocan el cuatro, bajo, maracas y mandolina. Increíble no se le ven las manos de lo rápido que tocan, hicieron merengue, joropos, y de todo. Esa noche comimos dos cabritos para darles la bienvenida.


El viernes arrancó todo, el escenario estaba en el quincho en pleno camping, las mesas debajo de los árboles (mesas pintadas a mano por Dani Marín un pintor cordobés). Mientras yo cobraba en la caja, los franceses iban y venían con empanadas. Arrancaron los shows, un dúo del sur, Guasak-4, un arpista venezolano, Juan Iñaki, Paola Bernal y cerró a puro baile Inti Huayra de Jujuy. La gente bailaba sin parar, levantando la polvareda hasta las 5 de la mañana, el personaje de la noche fue un suizo que se tomó todo el fernet y bailaba muy gracioso.


El sábado seguimos haciendo empanadas pero menos que el viernes por suerte. Estaba esperando ansiosa el día porque tocaba Verónica Condomi, mientras armaba la lista de temas yo le llevé algo para tomar y aproveché para pedirle que cante “quiéreme mucho”. Accedió a mi pedido y abrió el show con ese tema. Fue un espectáculo muy hermoso, todo el mundo estaba mudo escuchándola, se que parece una frase hecha pero se sintió la energía muy intensa que ella transmite. Fue una especie de hipnosis colectiva. Además tocó Mary Murua, una cordobesa, muy graciosa. Y cerró la banda de Chucho “Las voces de San Marcos”. A puro gato y chacarera hasta que amaneció.


El domingo en el restaurante nos juntamos y todos los músicos comenzaron a improvisar, pero son todos muy buenos así que no parecía ninguna improvisación. A la noche fue el cierre del festival en la plaza principal de San Marcos, con el ballet de la riojana Silvia Servini y un grupo de Tambores del lugar.

Yo disfruté cada minuto, canté, toqué, bailé, saqué fotos, me reí muchísimo, me cansé, tomé, comí, charlé y cada momento me ayudó a sentir que lo que quiero hacer es música.


Días en San Marcos


Todos los días almuerzo y ceno con la familia. El Miki me apostó que me voy a ir con siete kilos de más. Yo lo niego porque aunque vaya y vuelva al pueblo una vez al día, la caminata es mucho más que el ejercicio físico que hago en Buenos Aires.

Con los nenes estoy aprendiendo mucho, Adriel me hizo ver Volver al Futuro en Francés y pone pausa todo el tiempo para traducirme lo que no entiendo. Romana me ayuda con el francés y me enseña a cocinar, las tortas deliciosas que venden en el restaurante las hace ella. Tao me pregunta cosas y espera las respuestas en francés. También me pide todo el tiempo que cante una canción de los Wachiturros. El viernes me llevaron a un cine-debate, vimos “La lengua de las mariposas” una película española.


Estoy intentando no socializar mucho porque vine a estudiar (me lo repito todo el tiempo) pero se hace difícil; después de comer el Chucho un trabajador del camping tocan folklore y me invitó a juntarme a hacer un poco de música. Más tarde fui al pueblo encontré una heladería con Wi Fi para trabajar, cuando la vi pasar a Diana (una compañera del retiro de canto) con sus tres hijas me invitó a tomar mates, a ir al coro municipal y a clases de folklore. En el camino pasé a saludar a la farmacéutica que conocí en el micro cuando vine a pasar el fin de semana largo, se alegró de verme y me dijo que pase cuando quiera. Analizando las invitaciones de vuelta a la casa también fui a conocer la Biblioteca Municipal que está libre todas las mañanas para ir a leer.


Dato curioso: Desde mi casita se escuchan burros copulando a toda hora.


El miércoles tres jóvenes franceses que llegaron al camping “Fijate si te gusta alguno, acá te preparé un casting” me dijo Miki, no eran feos los chicos pero hacía rato que no pasaban por la ducha. Se van a quedar a trabajar, van a hacer una huerta orgánica. Y mi tarea será hacer el almuerzo para todos, unas doce personas, en la cocina del restaurante (así que si quieren pasarme recetas rápidas y fáciles para muchos comensales) por suerte salió bien la comida y recibí muchos elogios. Después de comer tocamos algunas zambas y chacareras con el Chucho. Ya se volvió costumbre de la sobremesa.

En la cena todos hablan en francés, entiendo palabras sueltas y el tema del que hablan, a veces no entiendo nada y menos puedo opinar. Supongo que en unas semanas voy a poder.


El viernes me enfermé, gripe, algo de fiebre, dolor de cabeza, garganta, de todo el cuerpo. Así que el fin de semana sólo dormí. Los dos días enteros, el domingo me levanté para almorzar y cenar. Dicen que acá las gotitas de Equinacea, la miel lugareña y el arrope de chañar hacen milagros. Probaremos.

Me fui pal monte


Domingo 23

Llegué muy temprano el domingo, vino Lucas a buscarme a la terminal con un afiche "Welcome Marga" muy grande y un sillon de Couchsurfing en el medio. Me llevó a pasear por la capital, charlamos muchos, después fuimos a la casa de su abuela para desayunar con ella y su tía. De ahi a la casa de un amigo de Lucas que bautizaba a su hijito Gino, así que nos fuimos a la iglesia, sacamos fotos. Posé con el niño en brasos como si lo conociera de toda la vida, muy buena onda todos. Hasta los curas cordobeses son graciosos. Ahi nos comimos unas empanaditas en el bautismo.

Fuimos a Alta Gracia a la casa de mi amigo cordobés conocí a los papás, tocamos un rato la guitarra, el piano, dejé los bolsos pesadiiisimos. Me conecté un toque avisé en casa que está todo bien.


Lo acompañé a votar, y él me acompañó a la comisaria a hacer la denuncia que justifique mi inasistencia a los comisios. Mientras yo le contaba que aprendí algo de francés, él me pedía que le enseñe a decir "Voulez vous coucher avec moi c´est soir?". Se largó a llover y paramos en una panaderia-cafe, él tomó cerveza y yo una chocolatada fría.


Volvimos a la casa, las alpargatas nuevas me trituraron los dedos, espero que se estiren. Y nos quedamos dele charlar del viaje, conclusiones, reflexiones, sentimientos, me recomendó leer a Brian Weiss, es la segunda persona que me dice eso en cuatro días. Voy a tenerlo en cuenta.

Antes de ir a dormir recordé que dejé mi campera de abrigo en la casa de la abuela en Córdoba Capital.


Lunes 24

Salí muy temprano para buscar la campera que me había olvidado, de ahi a la temrinal y de ahi a San Marcos Sierras, el chofer prendía el aire, lo apagaba, lo prendía, lo apagaba. Yo me ponía la campera, me sacaba la campera, me ponía la campera, me sacaba la campera y así estuvo un poco dificil dormir, pero igual lo hice.


El Miki me esperó en la puerta del camping, y me llevó en la camioneta hasta su casa, que está al lado de un viñedo, una casa de campo, muy hermosa. Entré y Naty estaba cocinando, los nenes me vinieron a saludar, Tao fue el que más contento se puso. De inmediato me propuso que me quede por siempre siendo su niñera. Como "La Gaby" que fue su niñera hasta que se casó y se fue al sur.

Tao: -¿Vos tenes novio?

Yo: -No

Tao: -Entonces quedate con nosotros!! A vivir!!!

Les di los regalitos que les traje y por suerte les gustaron, porque fue muy difícil elegirlos.

Después de comer me llevaron a La Casita donde me voy a quedar. Queda a 50 mts de su casa, rodeada de árboles y cañas. Con baño propio, cama de dos plazas, cocina, lavadero, guitarra (!!!) me dieron sabanas, toallones. Todo!

Los chicos me preguntaron si me daba miedo estar ahí a la noche, porque “se escuchan voces” y además atrás de la casa está la tumba de su abuela. Me reí y miré a sus papás a ver si era un chiste: “De verdad está la abuela enterrada”.



Por tercera vez recorrí el Norte, el cerro San Bernardo en Salta, las Salinas Grandes en Purmamarca, bailé en la peña Entre Amigos, tomé helado de vino (tinto y blanco) en Cafayate, toqué en un restaurante con unos chicos de Baradero, fui a la Fiesta del Choclo en Maimará, hice la excursión a La Garganta del Diablo y la Quebrada de las Conchas, caminé por Humahuaca hasta la casa de Ricardo Vilca, subí a observar la Quebrada desde El Monumento al Indio, compré en el mercado, toqué charangos, vi ferias, me quise comprar todo (pero me controlé). Lo que fue distinto esta vez es que el viaje fue doblado al francés, creo que todas las mujeres deberían probar uno alguna vez, una experiencia altamente recomendable.


A la mañana – Bonjour madmoiselle!- seguido de un petit déjeuner en la cama, acompañado con la manera de pronunciar la "u" poniendo la boca como si fueran a dar un beso cada vez que la pronuncian, disfrutan de paseos de la mano, te cantan, escriben, te leen, te hacen masajes, te sacan fotos, todas las propuestas les parecen fabulosas, todos los paisajes les gustan, no tienen problema en hospedarse en cualquier pocilga, por ahí se les escapa un oh la la mon amour, te cocinan, te compran vino, muchas cosas de dulce de leche (porque allá no hay) y cada cosa que dicen es música para los oídos.

Pero todo remedio que te hace sentir bien trae contraindicaciones y una fecha de vencimiento, hasta acá venimos bárbaro, pero un día deben regresar volando a su hábitat natural e indefectiblemente debemos decir adios a esos días de ensueño por las quebradas de colores a miles de metros de altura. Pensé que me la iba a bancar como una campeona, una leona o una tigresa Acuña, ya lo habíamos charlado, ya lo veía venir. Pero no. El contexto de despedida no podía ser peor, o mejor, no se, parecía un set de TV diseñado para que el momento fuera emotivo. Llovía, todo estaba nublado, todos los huespedes dormían, la cocina vieja de “Lo de Olguita” estaba vacía, tomamos un te. Hicimos todo lo que se hace en una despedida: lo acompañé hasta la puerta y se fue corriendo bajo la lluvia, porque no se cuanto tiempo pasó mientras nos abrazamos, lloramos y prometimos volvernos a ver pero ya era la hora de partida de su micro con destino a San Salvador de Jujuy.

Volvi a la habitacion, lloré desconsolada un rato, armé mi mochila. Le dejé las llaves a Olga y me fui a la terminal, con un rollo de papel higienico en un bolsillo por si se me escapaban más mocos y una galleta en el otro bolsillo para el momento en que se me salga el nudo de la garganta seguro me daría hambre.

Tomé el bus a La Quiaca, shockeada por la despedida y por la incertidumbre de estar llegando a otro país. Pero segura de que si algo se termina es porque algo va a empezar y de querer arrancar un nuevo capítulo del viaje, esta vez sí, conmigo y nadie más.






Hace mucho tiempo en Cafayate se inició una tradición romántica que consistía en homenajear a las damas del pueblo. Luego de las reuniones familiares, en las sobremesas, se decidía sacar las guitarras y el canto a la calle, buscando los balcones floridos, las rejas de una ventana, especialmente donde vivían las más bellas representantes del valle, regalando serenatas, hasta que los sorprendía el alba.

A partir de esta tradición en 1974 comenzó a festejarse anualmente La Fiesta de La Serenata en el mes de Febrero que es cuando se prepara la vendimia. Dice la gente del lugar que esta fiesta es un embrujo de música y amor... Tené cuidado! Me advirtieron.

Sin dudar dejé Tucumán y tome el micro a Cafayate entusiasmada por La Serenata, que todos los norteños me la describen como el mejor festival de folklore del país, mejor aún que Cosquín; como me encanta el folklore no podía perdérmelo.

Esta fue la tercera vez que llegué a Cafayate, bajé en la terminal rememoré el camino a la casa de Roberto, donde me hospedé las dos veces anteriores. Él tiene una sala de exposición de sus cuadros donde pinta paisajes cafayateños además de alquilar las habitaciones de su casa.

Al llegar entre porque la puerta estaba abierta y lo encontré pintando, lo saludé, le pregunté si se acordaba de mi –Creo que si- me respondió.

Luego llegó su mujer, dijo recordarme, me ofreció una pieza vacía para seis personas. Y ofreció no cobrarme porque soy amiga de la casa. Al instante me invitaron un almuerzo: empanadas de carne, acompañadas con vino por supuesto esta vez fue Animaná en cajita tinto y blanco con soda. Blanco para el primo de Roberto que venía de Bs. As. y tinto para nosotros dos.

Nos pusimos a charlar y me contó que a la tarde le rendían un homenaje en el acto de inauguración de La Serenata y me invitó a acompañarlo. Obviamente acepté -¿Quién más te acompaña?- Le pregunté, pensando que semejante acontecimiento sería importante para su familia y amigos.

-Nadie más, Malvina se tiene que quedar cuidando la casa-

Después de dormir una siesta lo acompañé al evento. En la espera me presentó algunos amigos suyos artistas también, un cineasta, dos escritores de poesía, uno que todo el tiempo intentó venderme sus libros pero no me gusta la poesía excepto que venga con música.

Apenas comenzó el acto de inauguración el gobernador tomó la palabra. Le pregunté a una señora qué tal era y me contestó que es considerado el mandatario más churro del país. A los pocos minutos Roberto pasó al frente a recibir su mención de honor mientras yo me esforzaba para sacarle una buena foto para mostrarle a su familia pero la prensa ubicada delante me tapaba.

Abrieron el predio, no cobraron entrada, había un escenario gigante todo para el folklore y muchísimos puestos de comida por todos lados. La felicidad me invadía. Roberto volvió a su casa yo me acomodé y me dispuse a escuchar, comí empanadas mientras veía pasar las bandas, a medianoche salió Arbolito que por allá no son muy conocidos, bailé, canté a pata suelta. Luego salió Galleguillo que lleva la chaya riojana donde quiera que va, la gente comenzó a tirar harina, espuma, corrían, bailaban y saltaban sin parar. Entre medio de la humareda enharinada lo vi, dudé, pensé, me acerqué y le pedí un trago de vino.

-Oui, enchanté...- me respondió

Me sacó a bailar, descalzos en medio de la harina, la espuma, la música y las risas nos besamos. Desde ahí no se bien que pasó las dos semana siguientes no se si las soñé, si las viví, si me embrujó La Serenata o qué, pero fue increíbles.



Llegué el domingo a la mañana a la terminal de Tucumán. Llovía, me vino a buscar Nadia con su papá Quique. A ella la conocí el año pasado en la plaza de Cafayate, después compartir sólo una velada nos invitó un asado increíble para mis amigas y yo, después de ese acto desinteresado es que nos hicimos amigas y nunca dejamos de hablar. Apenas le conté que me iba para el norte me invitó a pasar unos días por su casa.

Me llevaron a lo de la abuela Cuca, que tiene 73 años, mira Friends, se ríe y por ahí dice - Se pelean porque les queda sólo un preservativo! Jajaja- y yo pensaba que ella no llegaba a leer los subtítulos.

Asado, guitarreada, vinieron los tíos y los primos de Nadia, me encantan las familias numerosas. El tío Fede se encarga de mantenerme el vaso siempre lleno de vino blanco dulce. Los primos traen unos bafles altos como yo y meta folklore (meta! es como dale! en tucumano, me encanta esa expresión). Mas tarde traen los bongó, guitarra, un djembé (q me dicen que no es djembé que tiene otro nombre) yo saco el charango y nos ponemos a tocar, toda la familia agita. Después pinta la cumbia y empieza el baile, los tres tíos la sacan a bailar a la Cuca, la meten en medio de la ronda. Mientras comemos pasta frola y una torta cabsha que hizo Sandra, la mamá de Nadia. No podría haber aterrizado en una familia mejor. Después tomamos mates sentados en el patio. Y ante cualquier cosa que dice la abuela, la retan diciéndole “Cuca qué va pensar la chica de Jurlingham!”.

Todos los días nos levantamos al mediodía y Sandra, que le falta un año para recibirse de chef, ya tiene la comida lista. No deja de cocinar en todo el día, siempre tiene un bol con chocolate derretido en una mano y la espátula en la otra, porque el sábado cumple 15 años Rocío, la hermana de Nadia, y esperan aproximadamente cien invitados, ella hace bombones, tortas, muñecos de mazapán, y más. Todo me deja probar a mí porque soy la invitada. Me dicen “la Marga” y no me dejan ayudarlos en nada en la casa. Por las tardes tocamos la guitarra con Quique que trabaja en una mina en Catamarca, es Ingeniero Electrónico y dice que Nadia tiene potencial para serlo también, pero ella lo niega. Tocamos zambas, chacareras y carnavalitos, él también canta. Me cuenta que aprendió a tocar la guitarra cuando trabajaba en la papelera que le causaba un malestar, y con la guitarra el se desenchufaba. Con Candelaria, la más chica de la familia, nos sentamos en la vereda y me enseñó a tocar Estrellita dónde vas en el violín, igual me salió como si fuera un gato chillando. Ella está todo el tiempo jugando con los vecinos en la plaza y vuelve sólo a las horas de almorzar y cenar.

Conocí a dos compañeros de la facultad de Nadia, estudian historia, Leo y Joaquín. Me contaron sus vidas, pedimos empanadas en una casa de comidas, Nadia le cuenta que hacemos música, en realidad mientras espera las empanadas le cuenta de todo, ella no tiene problema alguno para entablar relaciones interpersonales. Y la señora nos invitó a tocar en la casa el siguiente viernes que nos espera con la comida y con sus hijos que son músicos. Durante la cena los chicos me contaron de sus amigos, de sus amores, de su familia, para terminar con un debate sobre 6-7-8 y otro sobre la filosofía de Niezstche. Charlamos hasta las 5 de la mañana y nos fuimos a dormir a lo de la Cuca. Que nos despertó al mediodía con una olla repleta de ñoquis de papa, salchichas y Friends en la TV.

Una vida tucumana de relax total, nos quedamos tomando mates y charlando toda la tarde en el patio debajo del árbol de paltas.

Las paltas de Cuca


Este año me di el lujo de emprender un viaje solo por el Norte argentino, Bolivia y Perú. Fue una experiencia increíble que quiero escribir para engañar a la memoria y no olvidarme de nada. Más allá de que todas las cosas vividas se me grabaron en los sentidos que estuvieron abiertos a todas las experiencias, sintiendo mucho más intensamente que en Buenos Aires.


Mi lengua para probó muchos sabores nuevos, mi boca habló con miles de personas sin importar el idioma, dio y recibió besos, se rió a carcajadas, mis manos tocaron el charango, agarraron la sal de Uyuni, mis piernas bailaron en el carnaval, mis pies subieron el Huayna Pichu, mis ojos vieron paisajes increíbles, mis oídos escucharon la hermosa música andina, mi nariz respiró profundamente a cada paso, mi corazón se abrió para darle lugar a todas las personas que conocí en el camino, que me acompañaron, que me dejaron entrar en sus vidas, que me hospedaron e hicieron lo mejor de mi viaje.

Para todos ellos y para los que quieran leer: Bienvenidos!




Dos gotas de agua

He llegado a la conclusión, por enésima vez de que las relaciones laborales son una analogía de las relaciones amorosas.

La primer entrevista es una especie de primera cita, hay que decír lo que se espera que digas, no mostrarse muy ansiosa, porque eso le quita el deseo a la otra persona, el deseo de volver a llamar para una segunda cita/entrevista. No se para que digo persona, si en general los que entrevistan son hombres.

Ante la pregunta: ¿Cómo te ves de acá a dos años?

-Me veo en un puesto fijo en una empresa, grande como la de ustedes. Ejerciendo mi profesión, con autonomía económica, creciendo y perfeccionándome en lo mío.

Mientras el cerebro proyecta mi imagen a orillas de un lago tocando la guitarra y cantando, este trabajo lo quiero para juntar plata para poder ir a ese lago y nada mas. Pero respeto las pautas de comportamiento social consensuadas para una entrevista de trabajo y no lo digo.

De la misma manera ante el deslumbre que puede ocasionarle a una, la primera cita con un muchacho encantador, en el afán de quedar bien, de que algo prospere, sobre todo si hace varios meses que una está sola. En el discurso se trata de demostrar todo lo contrario, equilibrio, nada de desesperación, falta de interés, se convierte una en la archienemiga del compromiso y la fidelidad.

-No, no me veo casada ni en pedo!... Hijos? No se... nunca se me pasó por la cabeza...

Por otro lado en la cabeza no deja de sonar el tema de Meredith Brooks.

¿Cuándo es tu cumpleaños? ¿Cuál es tu segundo nombre? ¿Cuál es tu helado preferido? ¿Me contás? ¿Sos de Aries? ¿Me pasas el numero de tu casa así te encuentro en cualquier lugar? ¿Por que miras el reloj? ¿Todavía no comimos el postre, es temprano las 22.30. ¿Crees en el destino? ¿Ya me querés? ¿Te mudas conmigo? Dale decíme! (Brooks: 1997).

Si se logran reprimir todos estos pensamientos, pasas el preocupacional, cumplis con los requisitos de la buena presencia y experiencia, una consigue el trabajo/muchacho, llega el momento de establecer las condiciones de la relación:

En blanco: es una relación oficial, en el ámbito laboral tenés obra social y jubilación. Te realizan los aportes, tu empleador esta feliz con vos y te ofrece las mejores condiciones. En el ámbito amoroso, tenés título, serás presentada orgullosamente ante sus amigos y familiares, compartirás todo tipo de reuniones con ellos (no se cuan bueno es esto), te prometerán fidelidad, es decir, estas contratada de manera efectiva.

En negro: no tenés derechos, pero tampoco obligaciones, no esta mal si ambas partes están de acuerdo. No es engaño si de repente te llaman de otro lugar para una entrevista o te llama otro sujeto para ir a tomar algo. Podes faltar todo lo que quieras, sin justificativo. Y no tenés suegra ni suegro para asistir a sus cumpleaños.

Monotributista: En los dos ámbitos el empleador o pareja, solicita fidelidad, que estés ahí para ellos, que cumplas con lo que solicitan, te dirán “lo que necesito de vos es que seas proactiva”, que no los molestes pidiendo aumentos o más tiempo juntos. Pero no se hacen cargo, si te he visto no me acuerdo, los aportes te los haces vos sola, los tramites también. No sos oficial, no hay regalos para ninguna fecha, no hay fechas especiales, no hay aguinaldo ni caja navideña ni premios por presentismo. Si te enfermas no hay medico laboral, ni nadie que te ponga pañitos en la frente.

Lo peor: no hay derecho a reclamar nada de nada porque vos embobada en esas primeras citas/entrevistas, aceptaste.

Bien boluda!



Ocupaciones y negocios: Gracias a la presencia de Júpiter en Escorpio finalicé y aprobé todas las materias de la carrera Ciencias de la Comunicación, obviamente estoy muy contenta por ello. No quise dejar pasar mucho tiempo y comencé a trabajar en la tesis, leyendo mucho sobre mujeres, género, cocina, feminismo, domesticidad, cultura popular; espero que sea un trabajo que resuelva alguna de todas estas cuestiones que a toda escorpiana le generan desconcierto.

Soplaron vientos turbios y me echaron del trabajo en diciembre, en un abrir y cerrar de ojos me acostumbré a esta vida vacacional. Deseché el despertador, pasé a levantarme 1 pm. Tengo aire acondicionado, una pelopincho, acceso irrestricto a la heladera y una indemnización: no se qué mas pedirle al cielo.

Amor: La convivencia con la soledad viene muy bien, le dije que no me moleste más y que la llevaría de viaje conmigo, por dos meses enteros. La verdad es que durante el año pasado no me molestó para nada, me sentí muy bien con ella, aprendimos a convivir sin problemas, como buena amiga tiene códigos y se fue varios meses para que yo pueda estar acompañada por, debo admitir, excelentes compañeros. En el 2010 la influencia planetaria facilitó las manifestaciones de ternura, tuve la suerte de tener galanes ante los cuales Gustavo Bermudez (aún en Celeste, siempre Celeste) se vería empequeñecido. Tuve flores, tuve poemas (¡!), regalos sorpresa sin motivo alguno, abrazos frente al lago, besos sin fin en terminales de tren, tuve paseos de la mano, tuve muchas copas de vino, tuve “pedí lo que quieras, no mires los precios” frente a la carta de un restaurante, tuve muchos mensajes, tuve “te acompaño hasta tu casa”, “te espero cuando bajes del tren” y como esas muchas frases que me encanta oír.

Salud: Gracias al amparo de Venus no tuve ningún problema de salud. Practicar natación todo el año me hizo muy bien, sobre todo si el profesor raja la tierra (en este caso, la pileta).

Predicciones 2011: A fin de mes partirá rumbo a Bolivia y Perú, antes pasará por el norte argentino a visitar amigos que hizo en los viajes anteriores. Sus seres queridos apostarán que va en busca de pareja y dirán – ¡Para mi que te traes un peruano con vos! ¿Mirá si te venís con un peruano? Dicen que son “vigorosos”… - Pero en realidad la búsqueda será contigo misma, nada mejor que la soledad para conocerse. Además está en deuda, años de darle más importancia a cualquiera que se le cruce en el camino que a ti misma. Y su espíritu le reclama compensación.

Si lo dice Horangel… debe ser cierto.


La llegada de mi cuarto de siglo, me ha encontrado de la mejor manera posible: disfrazada, llena de amigos, cantando, bailando y saltando en un castillo inflable; con la presencia de músicos en vivo, un metegol y una bailarina árabe. En una fiesta temática del “Bicentenario” (¿De qué otra cosa? Este año hasta los pedos son del Bicentenario) por ende mis invitados vinieron vestidos con motivos patrios: una granadera, una escarapela, negras mazamorreras, gauchos, chinas, campesinos y un cura (la Iglesia siempre presente en la historia de nuestro país). Por supuesto en toda fiesta hay amargos que no se disfrazan.

El castillo era un asunto pendiente que tenía desde hace tiempo -“¿Cuántos son ustedes?... ¡Veinticinco años! ¡Noooo nena! ¡Me lo van hacer mierda!” – Me dijo Sebastián, el dueño del inflable pero a fuerza de insistencia, perseverancia, sonrisas y promesas de no subir más de cinco personas a la vez, me lo alquiló. Algunos no comprenden que esas cosas: peloteros, canchitas de fútbol, gusanos locos, cumpleaños en casas de comidas rápidas, no existían en los finales de los ´80, principios de los ´90 que me vieron crecer. Aunque, pensándolo bien, este cumpleaños no distó mucho de aquellos.

Cuando era chica mi tío postizo me hacía carteles de Feliz Cumple con dibujos de Los Simpsons y de La Sirenita (desde pequeña fui versátil con los gustos). Este año mi mamá, que es maestra jardinera, tomó prestado del jardín un cabildo gigante a modo de decoración. Ella hacía la torta, igual que ahora, poníamos música en el centro musical que todavía tenemos pero ahora le decimos “equipo” como para dárnosla de modernos. Venían todos mis amigos y comían mucho, jugaban en el patio como locos, mi papá sacaba fotos. Ahora es lo mismo, hombres y mujeres grandes ya, saltando desquiciados, corriendo, tirándose del tobogán, sudados todos, agitados. Mi papá ahora filma, creo que porque no puede creer lo que está viendo.

Antes los regalos eran diarios íntimos, peluches y perfumes “Mujercitas”, para facilitar la transición de niña a mujer, aunque yo prefería trepar árboles a jugar con peluches. Aún ahora mis seres queridos no resignan el intento de aflorar lo femenino que hay en mí, me regalan perfumes, carteras o maquillajes. Siempre me vienen bien, así yo no tengo que comprarlos.

El tiempo pasa pero la esencia es la misma de la pequeña peinada con media trenza cocida, vestido rosa con un moño de cinta de raso en la espalda, cuello blanco con volados, medias con puntilla y zapatitos kickers blancos; que a la media hora estaba toda despeinada, sucia, las rodillas raspadas y el vestido manchado de chocolate.



“Hola! Te estábamos esperando!”

“¿Qué querés tomar? ¿Un cafecito?”

“¿Quién te dijo que acá no hay alcantarillas? ¿El de acá al lado? Es un pelotudo ese…”

“No es con vos nena que estoy molesta, es con el de acá al lado, ya va a ver ese…” (Refiriéndose al mismo vecino)

“Tengo cadena en el baño, si, pero no anda ¿Querés pasar a ver?”

“Che! Viejo! ¿Vos sabés leer y escribir?”

“¿Viste? Ya le robaron a una censista”

“¿Al perrito también lo censás?”

“En la tele dijeron que no te tengo que dar mi nombre”

“¿Quién pasó la noche acá? Yo, sola. Justo ayer justo me separé. ¿Sabés con quién me metió los cuernos el muy hijo de puta? ¡Con la prima! ¿Podés creer?”

“¿No te abrieron los de al lado? Se hacen los boludos, pero están, vení, vení, que les golpeo la puerta yo.”

“Ya le robaron a cuatro censistas. Tené cuidado.”

“Y acá vivimos nosotros tres y un pececito también”

“Yo no trabajo porque tengo este problema en la pierna, hace ya un año y me tengo que poner esta crema, mirá (señora que me muestra el envase mientras se pone crema) además del medicamento que estoy tomando por la espalda, viste, me encontraron artritis y por eso no puedo caminar bien…”

“¡A mi no me van a censar, porque les suelto los perros!” (El señor cría dogos)

“Shhh, hablá bajito que el bebé está durmiendo”

“¿No me vas a dejar una calcamonia?”

“Fijáte que a los vecinos no les anda el timbre pero son maestros, seguro ya se censaron”

“No te hago pasar porque mi marido está en paños menores”

“¿Te falta mucho?”

“Disculpá que te atienda así (señor con los ojos pegados con remera de dormir, short y aliento a caballo), pasa que anoche nos acostamos como a las tres de la mañana”

“¿Y cuánto te van a pagar por esto? Yo una vez me anoté para presidente de mesa, nada me pagaron.”

“¿Vos sos la censista? ¿A mi casa cuándo venís?”

Lamentablemente en la manzana que me asignaron no había población masculina de 20 a 30 años respondiendo al censo o se encontraban durmiendo o no se. No pude realizar el cuestionario anexo, a las cincuenta hojas impresas ahora les doy un uso papelhigienista. De todos modos reconozco la calidez con la que fui recibida en casi todas las casas, excepto una. No me tiraron los perros pero, agradezco que no me soltaron los dogos.


Censo 2010


Margarita sigue en la campaña para juntar el mango. Tercera semana consecutiva. Me anoté en el censo 2010 de viviendas y hogares a realizarse el próximo 27 de Octubre. No se si será tarea fácil porque andan dando vueltas cadenas pelotudas de “no le responda al censista porque le puede robar”, “no le abra al censista por la inseguridad”. La única precaución que deben tomar las personas a las que me toque censar es cerrar bien la heladera porque después de varias horas de trabajo se las puedo dejar vacía.

Esta experiencia me resulta muy interesante como estudiante de Ciencias Sociales por lo que me dispongo agregar ciertas preguntas de mi incumbencia a realizar en una muestra aleatoria de población masculina de entre 20 y 30 años de edad, para obtener respuesta a interrogantes que calan en lo más profundo de mi ser.

Inmediatamente después de las preguntas oficiales, adhiero un cuestionario anexo:

1- Estado civil (Si responde Casado, de por finalizada la entrevista, las censistas no queremos problemas).

2- ¿Alguna ex permanece en contacto con usted?

3- ¿Teme al compromiso?

4- ¿Tiene algún fanatismo desquiciado?

5- ¿Asiste o asistió a terapia?

6- ¿De qué trabaja?

7- ¿Es propietario o alquila?

8- ¿Cuál es el monto de ingresos mensuales que percibe?

9- ¿Qué modelo de vehículo posee?

10- ¿Toca algún instrumento?

11- ¿Canta?

12- ¿Sabe cocinar?

13- ¿Le han dicho alguna vez que se parece al Raly Barrionuevo/Luciano Castro?

14- ¿Le han dicho alguna vez que su humor es símil al de Alfredo Casero?

15- ¿Con qué frecuencia consume estupefacientes ilegales?

16- ¿Consigue buenos precios?

17- ¿Asiste o asistió a alguna granja de rehabilitación de adicciones?

18- ¿Le gusta salir o prefiere las películas en su casa?

19- ¿Se baña todos los días?

20- ¿Su culto o creencia religiosa le impide realizar prácticas íntimas poco convencionales antes del matrimonio?

21- ¿Hace calor acá o me parece?

22- ¿Tendría algo de beber para convidarme?

23- ¿Comiose un traba alguna vez? (Ante una respuesta afirmativa, de por finalizada la entrevista).

24- ¿Me facilitaría su número de teléfono?


Pyme


Hace unos siete años, con mis amigas nos dispusimos a hacer empanadas y pastelitos para juntar plata para pagar el viaje de egresados. Las empanadas fueron un boom, y los pastelitos vendíamos seis, y seis nos comíamos nosotras (le decíamos a la gente que quería comprarlos que estaban reservados) por ende la ganancia fue menor. Hoy a punto de quedarme sin trabajo y con muchas ganas de realizar un viaje de egresada, pero de la facultad, salió el microemprendimiento del pan relleno.

Junto a Marta amasamos, rellenamos, horneamos toda la tarde, los panes salieron exquisitos, casi un milagro teniendo en cuenta que nuestra especialidad en la cocina se reduce a la elaboración de panchos. El único detalle fue que nos olvidamos de hacer distintas formas a los diferentes sabores y después no sabíamos cuál era cuál.

- Che te pedí de jamón y queso y me diste de cebolla - dijo una de nuestras primeras clientas.

Mi papá se emocionó tanto al verme realizar una acción culinaria por segunda vez en la vida (la primera me ofrecí a hacer la torta para el cumpleaños de mi hermana y se me quemó) vino con su celular/cámara/reproductor de mp3 (que aún no sabe usar bien) y me sacó una foto. Hay que tener en cuenta que mi papá sólo saca fotos en cumpleaños, egresos y en sacramentos católicos.

Al grito de pan rellenoooo calentitooooo, en un santiamén vendimos todo. Nos fue dificultoso el sistema de cobro y entrega, una cobra, la otra entrega el pan. No quedaron bien definidos los roles, estos fueron cambiando sin cesar demorando el delivery, denotando nuestra falta de experiencia en el asunto pero la gente supo comprender.

Es necesario aclarar que en provincia los panes rellenos no gozan de la popularidad que tienen en Capital Federal, por lo que fue necesario explicar en qué consistían los panes, qué tenían adentro y mostrarlos antes de realizar la venta. Ejemplifico con el siguiente diálogo con un cliente:

-Hola, ¿Quiere pan relleno?

-¿Qué?

-Pan relleno

-¿De qué?

-De caprese, de cebolla o de jamón y queso. Vale cinco pesos.

-¿Qué?

- Esto es un pan con relleno adentro, mire.

- ¿De qué?

-De caprese, de cebolla o de jamón y queso.

-¿Qué?

-…mmjjmm..- (miro para otro lado conteniendo la risa).

- Ah, no, no quiero…

Primer fin de semana: un éxito de ventas.

Segundo fin de semana: las panaderas salieron, peña, vino, empanadas, baile. Se despertaron al otro día a las cuatro de la tarde. Demasiado tarde para comenzar a cocinar.

Próxima inversión para la pyme: un despertador.


Descamisada


Trabajo en una oficina, por lo menos hasta cumplir mi sueño de vivir de la música, tocando y cantando en el escenario, con hordas de muchachos agitando y gritando

–Marga te amoooooo!!!

- Marga diosa!! Sos mejor que Madonna !

-Aguante Morooooooón!!

- Marga venite conmigo tengo casa en Las Toninas, 2da Fed, 2 amb, parr, c/coch, a estr.!!

-Tiratee que me cassooooooo!!!

A lo que yo respondería: -Ay! Qué Zonzos!... pstt…vos, el de la casa en las Toninas ¿A cuántas cuadras de la playa?

De vuelta a la realidad, embanderada en la bandera del PO, recordando la impotencia de ser explotada del último post, teniendo que pedirle plata a mi papá para llegar a fin de mes los tres últimos meses. Me armé de decisión y autoestima para ir a pedir un aumento. Porque lo que corresponde se exige sacando pecho, dice por ahí Verónica Condomi.

Me reuní con mis jefes, ante mi pedido recibí un sorpresivo, no esperado:

-Sí. Te vamos a dar un aumento- Seguido de un aún menos esperado – Pero en dos meses vamos a prescindir de tus servicios.

Apa lalá, esa no me la veía venir. Reunión de emergencia con mi amiga Cristina, para reacomodar las ideas. En un lugar bien dulce para quitarme el sabor amargo del rechazo, Freddo, la situación ameritaba un café con torta.

-Traeme la de manzana con una bocha de helado de crema americana arriba. Que sea grande la bocha eehh.

Al rato volvió el mozo con un café con leche y la porción de torta que a mi entender debe ser grande, alta y de forma triangular; esta torta era bajita, finita y cuadradita. Un insulto a todas las tortas, inventado por los restaurantes de Palermo donde comer con clase es comer porciones pequeñitas.

-¿Esta es la porción de torta?

-Si

-¡Esto es un chiste, me acaban de echar, mínimamente me merezco una torta como la gente!

Cristina me calmó, convidándome de su bocha de helado sabor Baileys.

Luego con las ideas enfriadas, armé un plan de ajuste y reducción de presupuesto para sobrellevar el período de inactividad, quien sabe cuánto durará, y cuánto tiempo tendré que estirar la indemnización. Alguno de los puntos más importantes del plan:

Salir a vender pan relleno con Marta los fines de semana.

Cancelar “La fiesta del Caballo” en Bragado.

Cancelar el fin de semana en Villaguay.

Cancelamos el psicólogo y escucho al Lic. Rolón por la Rock & Pop, tomo sus sugerencias y las adapto a mis problemas

Cancelo pagar el pasaje en tren para saltar el molinete

Dejo de tomar el colectivo para ir en bici a la estación

Dejo de ir a natación para llenar la pelopincho

Cancelo comprar bebidas en el bar para sentarme en la barra con cara de gato y esperar a que me inviten

Cancelo la ropa nueva, para reformar la ropita vieja

Cancelo los recitales, para hacer covers míos en casa

Cancelo las toallitas femeninas descartables para comprar toallitas femeninas, de tela, reutilizables que no contaminan en medioambiente

Cancelar toda compra de mercancías, y de no poder evitarse, todo lo que compre será de segundas marcas.

Este plan sigue abierto y acepta sugerencias.

Atte. La desempleada.

Memorias de una proletaria


En la facu me pidieron un relato de mi primer experiencia laboral. He aquí mis recuerdos.


Mi primer trabajo fue una pasantía conseguida a partir de la materia “búsqueda laboral” obligatoria en el último año del polimodal.

Me asignaron un puesto de trabajo en el supermercado EKI de William Morris, debía trabajar cuatro horas, cinco días a la semana por $110 + $15 en EKI-Bonos, una asignación estímulo, ya que según las normas de la empresa las pasantías no son rentadas, pues son educativas. Una miseria.

El lugar se caracteriza por tener sólo tres personas trabajando, un responsable a cargo de dos pasantes (a quienes burlonamente llamaba pikachus), encargadas de un sinnúmero de actividades. Mi espacio era el de la caja registradora, cuando había mucha gente debía tocar tres timbres ubicados en la parte inferior de la misma para pedir refuerzo. Y cuando no había nadie, en general de ocho a nueve de la mañana tenía que realizar la limpieza, reponer mercadería, revisar fechas de vencimiento, hasta perseguir “mecheras”. Todos los días, excepto los domingos, cuando venía tanta gente a comprar los alimentos para el almuerzo familiar que no había un instante para despegarse de la caja, sólo para ir al baño o para tomarme el único break de la jornada, quince minutos.

La empresa parecía no desear que los compañeros de trabajo adquieran confianza o familiaridad entre sí. Ya que cada dos o tres meses hacían cambio de sucursal, a mí no me cambiaban por mi condición de pasante pero en seis meses que trabajé allí, vi ir y venir a varios empleados. Sin establecer vínculo alguno entre ellos ni conmigo. A todos los clientes debíamos atenderlos amablemente y nunca descuidar nuestro puesto de trabajo en la tienda, pues en cualquier momento podrían venir las “mistery shoppers” unas mujeres que haciéndose pasar por clientas en realidad venían a supervisar a los empleados.

Además de realizar concursos estúpidos para elevar las ventas “la tienda que más pilas vende… se gana entradas para un recital”, “la tienda que más colonia para bebé vende…” (las caras de desconcierto de los hombres que venían a comprar su vino Arca de Noé en cajita, cuando yo les ofrecía colonia para bebé) “la tienda que más jugo en polvo vende se gana un día de campo” obviamente después del día de campo había que volver a trabajar. Intentaban fomentar la competitividad con carteles del estilo “Ranking de los empleados más productivos” (los que cajeros que escaneaban más productos por minuto) y “Ranking de los empleados menos productivos” por supuesto yo estaba entre los últimos puestos.

No tengo anécdotas agradables de mi trabajo allí, sino en su mayoría dolorosas. Un día se me cayó un pack de gaseosas en la cara, me corté el labio, rompí una caja entera de vinos (de la torpeza me hago cargo), me corté el dedo, me llené de olor a podrido limpiando bachas de pollos, sachets de leche reventados y de alimentos en mal estado.

Cuando terminé el tercer año del polimodal, yo había trabajado varios meses obedientemente para que ellos me efectivicen y aumenten mi sueldo un 50%. Nunca sucedió, despidieron a todos los pasantes en mi situación para volver a contratar otros nuevos y poder pagarles $110 + $15 en EKI-Bonos.


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